Un extrato de Crónicas eturias:luces y sombras.

Y de pronto, ya no estaba rodeado. Los soldados retrocedían con el pánico reflejado en los ojos.
Crónicas eturias: luces y sombras
―¡Cargad las ballestas! ―gritó alguien, haciéndose oír entre el tumulto―. ¡Cargad, por Hiperio y por todos los dioses, cargad!
Y en aquel momento, Ansur se percató de que las saetas habían dejado de silbar, pero supo también que pronto volverían a hacerlo.
Habiendo dispersado al enemigo, levantó la vista hacia la puerta. Seguía abierta.